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Participamos en en XV Congreso XVCNEP

Encantados de que hayan contado con nosotros y muy ilusionados preparando nuestra exposición en el XV Congreso Nacional de Estudiantes de Psicología que se celebrará en la +Universidad Miguel Hernández de Elche. 

Posted by XV Cnep Umh on Mittwoch, 21. März 2018

Terapia Cognitivo Conductual y Activación

(De “mi otro blog“)

La terapia cognitivo conductual  ayuda a cambiar la forma de cómo se piensa (factor cognitivo) y cómo se actúa (factor conductual) y estos cambios pueden ayudar a modificar las emociones y a sentirse mejor. Se centra en problemas y dificultades del “aquí y ahora”.

 

En Infocop (2012) se afirma que la terapia psicológica y, específicamente, la terapia cognitivo-conductual (TCC), ha demostrado ser una alternativa eficaz  para el tratamiento de la ansiedad y de la depresión, no supone ningún riesgo para la salud y no presenta ningún efecto secundario adverso. Se ha demostrado que es útil para tratar problemas de Ansiedad, Depresión, Pánico, Agorafobia y otras fobias, Fobia social, Trastorno obsesivo compulsivo, Trastorno de estrés postraumático,  problemas interpersonales, etc.

Además de reducir los síntomas de ansiedad y depresión y mantener estos cambios terapéuticos a largo plazo, el tratamiento psicológico proporciona otros beneficios, tales como una mayor adherencia al tratamiento, una disminución significativa del riesgo de recaídas y una elevada tasa de recuperaciónevitando la cronificación.

Así mismo, combinar distintas técnicas cognitivo-conductuales, tales como la activación conductual, el entrenamiento en toma de decisiones, el entrenamiento en habilidades sociales, la reestructuración cognitiva, técnicas de manejo de la ira resulta eficaz en el control de la sintomatología ansioso-depresiva, ansiedad generalizada y estados depresivos.

La activación conductual (AC) forma parte del programa de tratamiento de las terapias cognitivo-conductuales y puede aplicarse a muchos tipos de problemas. Las técnicas de activación conductualplanteadas para la mejora de la depresión han  acabado por conformar una terapia por propio derecho (Barraca, 2017).

La AC es beneficiosa para la salud de todas las personas y puede abordar diferentes patologías. Se destaca la importancia de la conducta y como a través del control y manejo de ésta se puede incidir en la psicología de la persona.

Javier Tirapu, neuropsicólogo clínico, afirma que la terapia cognitiva es eficaz si su objetivo es traducido por el paciente en conductas motoras porque las conductas motoras son el motor del cambio de las conexiones neuronales. Asimismo destaca a Kandel, cuya cuarta asunción básica era: “la terapia es eficaz si produce cambios en la conducta que, a su vez, produce cambios en actividad neural

Los principios fundamentales de la AC (Martell, Dimidjian y Herman-Dunnque, 2014) son:

 

  • Principio 1La clave para cambiar como se sienten las personas consiste en ayudarles a cambiar lo que hacen.
  • Principio 2. Los cambios en la vida pueden llevar a la depresión, y las estrategias de adaptación a corto plazo pueden bloquear con el tiempo a las personas.
  • Principio 3Las pistas para entender lo que será antidepresivo para un cliente concreto. residen en lo que precede y lo que sigue a las conductas importantes del cliente. 
  • Principio 4Estructurar y programar actividades que siguen un plan, no un estado anímico. 
  • Principio 5El cambio será más fácil cuando se comienza por algo pequeño. 
  • Principio 6. Hacer hincapié en actividades que sean reforzadas por naturaleza. 
  • Principio 7Actuar como un entrenador. 
  • Principio 8Insistir en un enfoque empírico de resolución de problemas y reconocer que todos los resultados son útiles. 
  • Principio 9. ¡No lo diga, hazlo! 
  • Principio 10Detectar barreras posibles y reales para la activación.


Si necesitas ayuda, tratamiento o asesoramiento, contacta con nosotros. También puedes visitar nuestra web: Consulta de Psicología – Laura Fátima Asensi

La procrastinación o el hábito de postergar.

¿Dejas para luego contestar esas numerosas llamadas perdidas? ¿Esperas hasta el último momento para comprar los regalos de navidad? ¿Mañana empezarás el informe que tienes pendiente hace días? ¿Postergas la visita al dentista? ¿Se te acumulan correos electrónicos que contestar o llamadas de teléfono por hacer? ¿Dejas para otra semana visitar a tu familia? ¿Se te acumulan los papeles y las tareas pendientes? ¿Aún no has empezado ese trabajo que te encargaron hace semanas? ¿No has hecho la copia de seguridad de  tu ordenador desde hace meses? ¿Vas a esperar para lavar el coche cuando pase el verano? ¿Te ha caducado ese bono que compraste por internet? Puede que tengas un plazo para presentar una documentación, para hacer una gestión administrativa, para realizar una presentación, o para entregar un  informe. Ya lo harás. Empezarás mañana, o pasado mañana, o la semana que viene.

La procrastinación es la tendencia a dejar sistemáticamente las cosas para mañana. Es el modo más complicado de hacer algo, saltar de una idea a otra, consiste en la dificultad de controlar determinados impulsos y la dificultad de afrontar la realidad presente, confiando en que mañana tengamos ganas; es supeditar el debo al quiero. Esto tiene que ver con lo que se denomina en psicología el “sesgo del presente”, que implica que muchas veces somos incapaces de entender  que lo que queremos a medio o  largo plazo no es  lo mismo que lo que queremos en este momento. El sesgo del presente explica, por ejemplo, porqué compramos lechugas, tomates y otros vegetales que luego olvidamos consumir.

El término procrastinación se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente. Las personas que posponen de forma habitual pueden padecer un sentimiento continuo de insatisfacción y sensación de inutilidad.

La tendencia a postergar sistemáticamente, no se soluciona únicamente con una agenda o una aplicación de organización de tareas o anotando en el calendario las cosas por hacer. No es sólo un problema de administración defectuosa del tiempo. El problema es que las personas con el hábito de la postergación no saben realmente lo que quieren, tienen temor de afrontar las cuestiones rutinarias u obligaciones laborales o personales.

La mejor forma de evitar la procrastinación, estima David McRaney, es convivir con las demoras. “Es necesario comprender que hay un usted que lee este texto y que es el mismo usted en algún lugar en el futuro que será influenciado por diferentes deseos e ideas, un usted en otras condiciones, utilizando otros conjuntos de funciones cerebrales para aprehender la realidad.” Se debe ser capaz de discernir los costos de las retribuciones cada vez que se esté obligado a elegir.

Pensar en el pensamiento, esa es la clave. Convencerse de que en muchos casos primero es la acción y luego la motivación. No esperar a tener ganas, simplemente hacerlo, la satisfacción vendrá después. No hacer lo que tienes que hacer resulta al final más costoso que hacerlo. Cambia tu diálogo interno. Cambia el “tengo que” por el “voy a”.

Deja de analizar y hazlo, es mucho más sencillo, y el coste-beneficio personal mucho más gratificante.

Si necesias asesoramiento, no lo dudes, consúltanos.

Laura Asensi

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica
web: http://laura-asensi.es/
FB: https://www.facebook.com/Psicologia.LauraAsensi/
Llamada o WhatsApp: 630352191

¿FOBIA SOCIAL O TIMIDEZ?

La Fobia Social (FS) es un problema de ansiedad que, según algunos estudios, presenta entre el 3% y el 13 % de la población, aunque es probable que estas cifras sean más elevadas, ya que se trata de un problema por el que las personas no suelen acudir a la consulta de un psicólogo. Generalmente, la FS suele aparecer a mediados de la adolescencia y no es raro que la persona diga tener durante años una gran timidez o inhibición social, refiriendo vergüenza y dificultades para relacionarse con los demás. Algunas personas, no obstante, indican que el problema lo presentan desde niños. La FS puede aparecer a consecuencia de una experiencia estresante, de ridículo o humillante, o bien puede haber ido consolidándose de forma lenta e insidiosa.

martabass_496609_51TIMIDEZLa característica distintiva del trastorno de fobia social es el temor al escrutinio por parte de los demás. Se caracteriza por el miedo, alto nivel de incomodidad o excesiva vergüenza ante situaciones que impliquen relacionarse con otras personas, sobretodo si son desconocidas. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia más o menos relacionada con dicha situación. La fobia social consiste en un miedo persistente y acusado (que la persona reconoce como irracional o inapropiado) a situaciones sociales o actuaciones en público por temor a que resulten embarazosas.

Cuando la persona con FS se encuentra en las situaciones sociales temidas experimenta una preocupación constante y teme que los demás la vean como una persona ansiosa, débil, rara o tonta. Tiende a evitar las situaciones ansiógenas, lo que incide a su vez negativamente en su capacidad de afrontamiento.

Con frecuencia, debido a la excesiva ansiedad previa (ansiedad anticipatoria), deciden en último momento no concurrir a reuniones o compromisos sociales para evitar la incomodidad que les pudiera provocar, siendo expertos en encontrar excusas. Por todo ello este trastorno puede traer asociadas, como principales complicaciones, escasa asertividad, abuso de alcohol y/o drogas, abuso de psicofármacos, sensación de estrés constante, depresión… La Fobia Social puede llevar a sufrir problemas laborales, dificultades sociales, dependencia económica, problemas de relación y para formar pareja, etc.

Algunas de las situaciones sociales más temidas por las personas con fobia social son:

  • Iniciar y/o mantener conversaciones
  • Quedar o citarse con alguien
  • Asistir a una reunión social
  • Hablar con personas con autoridad
  • Telefonear a personas poco conocidas o realizar gestiones
  • Devolver un producto en una tienda
  • Hacer y recibir cumplidos
  • Hablar en público
  • Ser el centro de atención
  • Comer/beber en público
  • Escribir o trabajar mientras le están observando
  • Preocupación cada vez que nos encontramos con alguien
  • Temor a propósito de que alguien nos mire y observe lo que estamos haciendo
  • Temor a que nos presenten
  • Dificultad para confrontarse en el trabajo o hacer reclamaciones (incluso si se tiene la razón y elderecho de hacerlo)
  • Tendencia a rehuir espacios cerrados donde hay gente
  • Sensación de que todos nos miran y nos desvalorizan
  • Temor a que nuestras intervenciones parezcan ridículas, pobres o inadecuadas. Miedo a quedarse en blanco o no saber qué decir

El DSM-IV distingue entre fobia social específica o de tipo generalizado. El tratamiento tendrá que tener en cuenta esta diferencia a la hora de plantear estrategias de intervención psicológica diferenciadas.

Tratamiento psicológico de la Fobia Social

Tradicionalmente se ha dividido el tratamiento cognitivo-conductual de la FS en cuatro tipos de procedimientos: Estrategias de relajación, el entrenamiento en habilidades sociales, exposición y reestructuración cognitiva. Se trata de un tratamiento de tipo cognitivo-comportamental.

Se trabaja en dos niveles básicos:

Los pensamientos, ideas, interpretaciones que las personas tienen acerca de las situaciones que les producen miedo o ansiedad y acerca de sí mismas cuando quieren o tienen que enfrentarse a esas situaciones. Consiste en entrenar al paciente para detectar sus pensamientos y reemplazar o modificar aquellos que no resultan útiles, a fin de mejorar su calidad de vida.

El comportamiento, habilidades, conductas, lo que hacen y lo que no en las situaciones que les resultan incómodas. Consiste en la exposición controlada a aquellas situaciones que producen ansiedad. Con esto se consigue que la ansiedad causada por las distintas situaciones vaya disminuyendo paulatinamente hasta llegar a un nivel controlable por el paciente. El psicólogo enseña al paciente unas técnicas basadas en habilidades sociales para que este pueda controlar la ansiedad, una vez conseguido esto a través de un proceso de meses de tratamiento, el paciente podrá enfrentarse a aquellas situaciones que antes creía no poder afrontar.

La combinación de ambas terapias permite a la persona que sufre estos trastornos conocer y cambiar su estilo de pensamiento, lo que lleva a un cambio de comportamiento, para lograr así, una mejora significativa en la calidad de vida, que es de lo que se trata.

En un primer momento se realiza una evaluación de la fobia social debiendo estructurarse para considerar de forma sistemática los síntomas fisiológicos, conductuales y subjetivos, y las reacciones a ellos. tras diversas entrevistas, instrumentos de autoinforme, registros y medidas conductuales, se desarrollará un programa personalizado para el tratamiento cognitivo-conductual de la Fobia Social.

Si necesitas ayuda, tratamiento o asesoramiento, contacta con nosotros. También puedes visitar las áreas de tratamiento en nuestra web: Consulta de Psicología – Laura Fátima Asensi (Psicólogos en Alicante)

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Realidad y futuro de la Psicología Jurídica y Forense

 

Este viernes pasado día 22 de abril de 2016, tuvimos el placer de participar en el XIII Congreso Nacional de Estudiantes de Psicología de la Universidad Miguel Hernández UMH “Un origen, distintos caminos“.

 

Compartimos nuestra ponencia “Psicólogos para el futuro: otros caminos“. Realmente condensamos dos exposiciones en una, con el estrés que eso conlleva cuando el tiempo corre en contra y hay tanto que decir… Nos libra esto de ser psicólogos (ironía modo on).

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Presentamos asimismo una comunicación corta en el Congreso, de autoría conjunta con nuestros compañeros y también fundadores de INSTITUTO PSICO-INNOVA: David Pineda y Ana Martínez. La comunicación “El papel del psicólogo en la pre-constitución de la prueba testifical de menores” fue defendida magistralmente por David.

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En cuanto a la Ponencia, Miguel Díez y una servidora (Laura Asensi) tratamos dos caminos diferentes de la Psicología. Uno de los temas expuestos fue el relacionado con la Intervención Psicológica en Crisis, Catástrofes y Emergencias, tema expresamente solicitado por la organización en vista de los últimos acontecimientos (accidentes, atentados terroristas, catástrofes naturales…)

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Por otra parte,  intentamos trasladar una idea global pero lo más cercana posible a la realidad sobre la Psicología Jurídica y Forense en la actualidad (¡esperamos haberlo conseguido!)

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Los avances y caminos futuros que se abren en esta especialidad de la Psicología, y aquellas barreras que aún nos quedan por superar, destacando la importancia de la formación especializada y de calidad de los futuros profesionales en esta área, así como la necesidad imprescindible de la ayuda y voluntad por parte de las Universidades, Instituciones y de las Administraciones para poder lograr la excelencia y dignificar al máximo esta profesión, así como lograr un reconocimiento “oficial” de la figura del psicólogo jurídico y forense.

El perfil profesional del psicólogo forense está plenamente consolidado dentro del Sistema de Justicia, tanto desde la práctica pública como privada, siendo uno de los campos profesionales que más ha crecido dentro de la Psicología aplicada (Soria, Armadans, y Herrera, 2009)

Seguimos adelante, sin pausa pero con prisa. La realidad social así lo demanda.

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Notas:

  • Reiterar nuestro agradecimiento a los organizadores del Congreso, a todos los alumnos/as y comités gestores de la organización. Habéis dejado un listón muy alto.
  • También agradecer a la UMH, Departamentos, Profesores, coordinador y representantes a todos los niveles la magnífica atención.
  • Ha sido un verdadero placer compartir con ponentes de elevado nivel. Hemos aprendido muchísimo.

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Por mi parte, no quiero dejar de hacer un guiño a mi hija, que también formó parte de los asistentes al XIII CNEP – UMH, habiendo escogido  este camino complejo y fascinante de la Psicología.

Laura Asensi Pérez

 

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ACT Laura Asensi

¿Nuevas terapias psicológicas?

Las nuevas terapias o terapias de 3ª generación

“Nuevas terapias psicológicas”

Las denominadas terapias de tercera generación tienen en común una perspectiva funcional y contextual de los trastornos psicológicos. Estos nuevos modelos de psicoterapia han supuesto un cambio importante en la concepción de la terapia psicológica. De hecho, desde esta perspectiva, un punto importante y diferente en el estudio de los trastornos psicológicos ha sido la concepción del malestar como la manera en la cual el paciente verbaliza sus síntomas y la representación que tenga de ellos (Velásquez, 2015) más que el síntoma en sí mismo (como, por ejemplo, lo describe el modelo médico).

Estas nuevas terapias psicológicas contemplan conceptos tales como: contextual, funcional, clarificación de valores, marcos relacionales, evitación experiencial, aceptación y compromiso…

Objetivos terapéuticos

Entenderemos lo que uno se dice a sí mismo o a los demás, no tanto por su contenido, sino por la función que desempeña ¿Es útil o inútil, ayuda a continuar, a cumplir los objetivos, a seguir viviendo con normalidad, o por el contrario genera más malestar, ansiedad, obsesión…?

Se resalta la importancia que se le da al hecho de clarificar las diferentes direcciones que la persona desea tomar en su vida. Se aconseja, básicamente, dejar de luchar contra sus síntomas y reorientar su vida en la dirección que se proponga. La clarificación de valores se interesa en diferentes campos: laboral, familiar, emocional, amistad, bienestar

¿Por qué es importante?

Psicologia Laura Asensi

Miedo al cambio

Porque esto ayuda al terapeuta a sacar al paciente de ese circuito auto-reflexivo en el que está metido y del que le es difícil salir, conseguir que la persona se de cuenta de que tiene un horizonte lleno de posibilidades para escoger.

Se trata, básicamente, no de analizar tanto o más los problemas, sino de una orientación más práctica cuyo objetivo es buscar soluciones mediante diferentes procesos y herramientas, que serán distintas dependiendo de cada persona.

Cuando hablamos en las terapias de 3ª generación, de aceptación, no nos referimos  ni a una resignación ni a una renuncia al cambio. La aceptación es entendida como afrontamiento, lo que produce una disminución progresiva del malestar.

Estrategias terapéuticas

Las estrategias más efectivas para reducir el malestar de tipo psicológico son aquéllas que se basan en la aceptación de los eventos internos, no en la evitación constante de esos pensamientos, sentimientos, emociones o diálogos internos, que curiosamente cuanto más intentamos evitar sufrir, más sufrimos por la el propio intento de evitarlo. Es una paradoja.

El compromiso y la activación deben acompañar siempre a la aceptación: Si no se evitan los síntomas, se pueden promover un cambio de comportamiento, un cambio de conducta. La eficacia no se mide por la cantidad de síntomas eliminados, sino por los logros personales del paciente a partir de lo anterior.

  Una metáfora terapéutica que pretende explicar estos conceptos, podría ser la siguiente:

Dos mujeres se encontraban en su despacho compartido trabajando con sus respectivos ordenadores. A una de las mujeres mientras estaba escribiendo, le empezaron a aparecer mensajes en la pantalla de su ordenador. Mensajes que decían “nunca solucionarás tu problema” “eres una inútil” “la gente te ve mal”. Cuando leyó estos mensajes empezó a creérselos y a angustiarse, a sufrir terriblemente ¡Parecían tan ciertos! Entonces intentó borrarlos de la pantalla, pero no pudo. Así que continuó trabajando. De vez en cuando, volvían a aparecer pero como ella sabía que no podía eliminarlos, no intentó hacer nada y siguió trabajando. A pesar de los mensajes que a veces aparecían y le hacían sufrir, la mujer disfrutaba y se sentía bien consigo misma porque su trabajo estaba quedando tal y como ella quería.

 

A la otra mujer, le empezó a suceder lo mismo. Empezaron a aparecerle los mismos mensajes que a su compañera: “nunca solucionarás tu problema” “eres una inútil”… Entonces intentó eliminarlos, pero no lo conseguía. Sufría muchísimo porque estaba totalmente convencida de que los mensajes eran ciertos. Y además sufría porque no conseguía eliminarlos. Así que dejó de trabajar para pensar qué métodos podía emplear para eliminar los mensajes. Estaba segura de que si no los borraba no podría continuar trabajando. Así que empezó a probar un método tras otro, pero no conseguía nada. Los mensajes seguían allí. Miraba a su compañera con rabia porque la veía trabajando e incluso parecía que estuviera disfrutando con su trabajo. Pensó que su compañera podía trabajar porque no recibía los mismos mensajes que ella. Así que siguió en su empeño por eliminarlos. Su sufrimiento, su ansiedad, iba en aumento: cada vez tenía más mensajes negativos, fracasaba en todos sus intentos por eliminarlos y encima no avanzaba en su trabajo. Se quedó encallada en esta situación.”

En esta metáfora, los mensajes representan los pensamientos automáticos negativos, y la conducta de la segunda mujer refleja una conducta de evitación con un efecto contraproducente.

Te invito a ver este breve vídeo, y así se entenderá mejor:

Los pensamientos son pasajeros: Metáfora ACT

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

Esta nueva terapia ha surgido como una alternativa rápida y efectiva que se centra en modificar el marco relacional del paciente con sus síntomas para, así, aliviar el malestar.

Las técnicas siempre intentarán adaptarse a la experiencia de la persona, porque, tal y como se define la ACT, la experiencia de la persona será la que nos lleve hacia el cambio.  La persona encontrará un camino más sencillo y funcional, sin luchas internas que le atrapen y no le permitan estar bien.

Tanto estudios de eficacia como de efectividad han aplicado conceptos de ACT a muchas formas de sufrimiento humano: trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión, fobias, dolor crónico y otros problemas.

Esta terapia ha sido efectiva en numerosos estudios de caso. Una de sus ventajas es que es muy eficaz para evitar cronicidad y alterar de forma notable el curso de secuelas y síntomas variados.