Para cumplir de forma correcta y eficaz su labor, un profesional de la psicología necesita acceder a  datos e información personal e íntima de sus pacientes/clientes.

El secreto profesional se considera como una protección del derecho a la privacidad e intimidad de los usuarios de los servicio psicológicos. Por lo tanto, la violación del mismo se consideraría como una violación de los derechos del usuario.

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En el contexto clínico y sanitario, la relación entre el profesional y el paciente se caracteriza por la confianza subyacente en la misma. Producto de la confianza es la confidencialidad, que en el plano jurídico se entiende como la obligación de guardar “secreto profesional”, siendo el psicólogo “confidente necesario” para ejercer sus funciones.

El Código Deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicología recoge el secreto profesional en varios de sus artículos.

El secreto profesional o la confidencialidad con el paciente/cliente no se ejerce cuando ocurren este tipo de situaciones.

Aunque se pueden considerar algunas excepciones,  por lo que es posible eludir este secreto en casos muy concretos y especiales, como los que detallamos a continuación… (Leer más)